Nara, antigua capital de Japón



Salimos pronto por la mañana dirección Nara. En poco menos de 1 hora nos plantamos allí en tren y comenzamos a pasear por sus parques. En Nara, las visitas obligatorias son las de templo de Todai-ji, de enormes proporciones y con un buda en su interior gigantesco. Lo bonito del parque donde se encuentra es que hay multitud de ciervos en libertad y acostumbrados a la gente por lo que se te acercan para ver si les das algo de comer, o simplemente olisquearte.

Tontamente el día se fue agotando y solo después de pasar por el hotel para descansar, fuimos a callejear sin rumbo fijo por las calles de Kyoto. Qué diferencia con Tokyo!. Aqui hay tranquilidad y la gente es más respetuosa.