Himeji y Osaka



Hoy ha sido un día provechoso a pesar de la lluvia. Nos hemos desplazado en Shinkasen (tren bala) a Himeji, donde se encuentra uno de los castillos más bonitos de Japón. Todo el camino ha estado diluviando, pero prácticamente al llegar a la puerta de los jardines del castillo, ha dejado de llover, por lo que hemos podido hacer la visita comodamente. El castillo se encuentra en obras, y no se puede realizar la visita completa. Te avisan al principio y han bajado el precio de la entrada, por lo tanto sigue mereciendo la pena.

En Himeji no hay mucho más que hacer, asi que hemos cogido el siguiente tren bala y hemos parado en Osaka. Está ciudad, a tan solo 30 minutos de Kyoto parece un Tokyo en “pequeño”. Con rascacielos y gente atolondrada haciendo compras, sin embargo nos ha gustado. Aqui hemos descubierto el centro comercial Yodobashi, dedicado a la electrónica y hemos realizado algunas compras utilisimas! También, pocos metros de alli, hemos visitado el Jardín Flotante, situado entre dos torres gemelas y al que se accede por un ascensor y unas escaleras mecánicas suspendidas a mas de 100m de altura que quitan el hipo.

Nara, antigua capital de Japón



Salimos pronto por la mañana dirección Nara. En poco menos de 1 hora nos plantamos allí en tren y comenzamos a pasear por sus parques. En Nara, las visitas obligatorias son las de templo de Todai-ji, de enormes proporciones y con un buda en su interior gigantesco. Lo bonito del parque donde se encuentra es que hay multitud de ciervos en libertad y acostumbrados a la gente por lo que se te acercan para ver si les das algo de comer, o simplemente olisquearte.

Tontamente el día se fue agotando y solo después de pasar por el hotel para descansar, fuimos a callejear sin rumbo fijo por las calles de Kyoto. Qué diferencia con Tokyo!. Aqui hay tranquilidad y la gente es más respetuosa.

Actualización rápida Kyoto



A primera hora al castillo de Kyoto en autobús, parada en la puerta y para adentro por 600 yenes (5,5 euros). Bonito castillo típico japones, con paneles deslizantes, papel en vez de cristal en las ventanas y tatamis en el suelo. Además tiene jardines muy bonitos.

Otro autobús y nos plantamos en el Paseo del Filósofo, un bonito camino que discurre al lado de un canal y que enlaza diferentes templos. Muy bonito y agradable fuera del bullicio de la ciudad. En uno de los templos unas estudiantes con su profesor se esfuerzan hablar con nosotros en inglés. Chapurreando cuatro palabras les sacamos que son estudiantes de un pueblo del norte de Tokio y que hacen un viaje de 3 dias por Kyoto de fin de curso. Se les ve buenas chicas.

Descansito en el hotel y vuelta nocturna para ver donde cenamos. Repetimos restaurante para cenar Okonomiyakis, un plato típico de la zona que es dificil de describir pero está muy bueno!.

Mañana mas.